Los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos contienen sustancias potencialmente peligrosas para el medio ambiente. Sólo un frigorífico mal gestionado emite a la atmósfera gases de efecto invernadero equivalentes a la contaminación de un vehículo durante 15.000 kilómetros, mientras que un televisor puede llegar a contaminar hasta 80.000 litros de agua por su contenido en fósforo y cadmio.
